PARA EL HIJO QUE COMPRA

Devuélvele un móvil que entiende sin aprender.

Si tu madre tiene Android y cada domingo te pregunta lo mismo (cómo ver las fotos, dónde está el botón verde, qué es esa pantalla rara que ha salido sola), el problema no es ella. Es que la pantalla está hecha para otra persona.

POR QUÉ AYUDA: la interfaz no fue pensada para ella.

Android está hecho para gente que vive en el móvil. Notificaciones a todas horas. Gestos. Menús que se reorganizan solos. La Play Store ofreciéndole juegos. Para una persona de 78 años con la vista cansada y la memoria un poco más lenta, eso es ruido continuo.

Conoces el guion. Llama a las cinco menos veinte, mientras estás en una reunión: "no me funciona el WhatsApp". A las seis: "se ha movido un icono". El sábado por la mañana: "ha salido una pantalla rara y no sé qué he tocado". A veces le devuelves la llamada esa misma tarde. A veces no. Te pillas culpable cuando pasan dos días seguidos sin hablar. Quiles no resuelve eso. Lo que sí hace es quitarte ese guion concreto.

Tu madre no quiere explorar funciones. Quiere llamarte cuando le apetece y que las fotos del nieto estén donde estaban ayer.

Mismo móvil, pantalla nueva.

Quiles Mayor sustituye la pantalla de inicio de su Android por una pensada para ella. No cambias el móvil. No tiras nada. No migras contactos a un cacharro nuevo de 200 €. Instalas Mayor sobre el Android que ya tiene.

Sus seis personas, en posiciones fijas

La pantalla de inicio son sus contactos. Foto grande, nombre debajo, un toque y suena. Tú y tu hermano siempre en las mismas casillas. La memoria muscular se asienta en dos semanas y deja de preguntarte dónde está nadie.

Sin Play Store visible, sin notificaciones de apps

El cajón de aplicaciones queda oculto. Los avisos de juegos casuales, las "ofertas" y los mensajes de servicios desaparecen. Solo se ven mensajes de personas reales que han escrito directamente.

Texto grande, contraste alto, todo legible

Cuerpo de 22 px por defecto, escalable hasta 30. Botones de 56 px de alto. Contraste WCAG AAA en todas las pantallas. No queda escondido en ningún menú de accesibilidad. Es la única pantalla que existe.

Lectura por voz, si la quiere

Cada pantalla puede leerse en alto con un toque. Útil para vista cansada o para días en los que leer en pantalla pone nerviosa.

Instalación: una tarde de domingo, veinte minutos.

Compras la licencia en quiles.app/elder y recibes por email el enlace de instalación. Vas a casa de tu madre, le pides el móvil un momento mientras se hace el café, instalas Mayor, añades sus contactos con foto y se lo devuelves. Ya está.

No hay cuenta que crear, no hay nube que mantener, no hay app de hijo que viva en tu móvil pendiente de ella. Lo dejas configurado y queda como está hasta que tú decidas cambiar algo.

QUÉ HACE Y QUÉ NO HACE: léelo antes de comprar.

Quiles Mayor encaja bien con deterioro cognitivo leve: olvidos puntuales, confusión con interfaces nuevas, ansiedad ante la tecnología moderna. Es para padres que siguen siendo autónomos pero han dejado de querer pelearse con el móvil.

No es para demencia avanzada. Si tu madre ya no reconoce caras, se pierde dentro de su propia casa o necesita supervisión continua, una app no va a resolver eso. Necesitará atención presencial. Decírtelo es más útil que cobrarte 30 € por algo que no va a funcionar en su caso.

Tampoco sustituye el contacto humano. El móvil más sencillo del mundo no reemplaza una visita semanal. Mayor hace que llamar sea trivial. Lo demás sigue siendo tuyo.

¿Por qué no un Doro o un Emporia?

Los móviles de hardware para mayores (Doro, Emporia, Bea-fon) cuestan entre 180 y 250 €, tienen teclas físicas grandes y software propio simplificado. Funcionan. Pero tienen tres pegas reales.

Primera: son móviles nuevos. Tu madre tiene que aprender una libreta de contactos distinta, dejar atrás las fotos que ya tenía y acostumbrarse a un teclado físico tras diez años con pantalla táctil. La curva de aprendizaje pesa más a los 78 años que el supuesto beneficio de la simplificación.

Segunda: la batería. A los 2 o 3 años empieza a aguantar la mitad. Cambiarla en un Doro no es trivial, y a esa edad del aparato ya no compensa repararlo.

Tercera: el software no se actualiza casi nunca. Funciones que se rompen (mensajes que llegan tarde, contactos descuadrados) se quedan rotas.

Quiles Mayor se instala sobre el Android que tu madre ya tiene, o sobre uno barato de segunda mano si el suyo va lento, y se actualiza solo. Cuando el móvil físico muera, mueves la licencia al siguiente.

Precio: suscripción anual, 14 días gratis.

Quiles Mayor cuesta €59 al año (~4,92 €/mes) con 14 días de prueba. Es una suscripción anual: se renueva cada año el mismo día, cancelas cuando quieras y sin permanencia. Te avisamos por email antes de cada renovación. Sin "premium" y sin pagos sorpresa por funciones sueltas: todo va incluido. Si prefieres no comprometerte a un año, también hay plan mensual, pero el anual sale más barato (~4,92 €/mes frente a la cuota mensual).

Devuélvele un móvil que entiende.

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